Espíritu Santo, Espíritu de Silencio.

Tú que eres el huésped silencioso de nuestra alma, Comunícanos el fervor de tu silencio.

Tú que obras tan eficazmente en el fondo de nosotros mismos, haznos encontrar el silencio de tu acción en profundidad.

Tú que quieres concentrar nuestra mirada y nuestro cariño, cierra nuestro corazón como nuestros labios a la disipación y, llévanos constantemente al centro de nuestra vida íntima.

Tú que haces oír tus sugestiones a media voz, ayúdanos a no sofocarlas por demasiadas palabras o pensamientos humanos.

Haz reinar en nosotros un silencio que te escuche, te ame, y te contemple.

Espíritu Santo, ora en nosotros, Y haznos exclamar: ¡ABBA, PADRE!

Tú que nos revelas tu presencia con discreción y no la entregas sino a las almas que saben callar, danos el gusto de tu silencio interior, que nos llene, nos purifique, nos construya, nos integre, nos conceda el gozo verdadero, y sepamos apreciar tu inefable proximidad.

Tú que quieres abrirnos a la contemplación de las cosas divinas, enséñanos a conservarlas en nuestro espíritu, por una atención amorosa a Ti.

Espíritu Santo, haz de nuestra alma un asilo de paz y de silencio para que Dios more plenamente.