P. Félix de Jesús Rougier.

¡Oh Jesús Divino Mediador entre Dios y los hombres, queremos ayudarte en tu empresa de conquistar el mundo! Por medio de tus sacerdotes quieres hacer esa conquista… ¡Pero son tan pocos!

Y para que nos permitas suscitar vocaciones por millares, queremos trabajar en imitarte; en ser cada una, otro Jesús, y así bendigas esta Congregación toda tuya, más que ninguna otra, por su especialísimo fin:

CONTINUAR TU OBRA SACERDOTAL

- ¡Danos a cada una, para estos amados niños, para estas almas de futuros sacerdotes, un alma a la vez maternal y sacerdotal!

- ¡Que vean en cada una de nosotras, perfectamente realizado ese ideal sacerdotal que les haremos ver allá en lontananza!

- Que seamos, como Tú, dulces y humildes, prudentes y sencillas.

- Que roguemos por tus sacerdotes incesantemente,

- Y que así merezcamos, en la medida de nuestras fuerzas, ayudar a que se multipliquen a millares tus sacerdotes.

- Y sean todos según tu divino ideal. Así sea.