Pastoral Familiar:

La familia… terreno fértil para el surgimiento de la persona.

Para las Hijas del Espíritu Santo, la familia es un campo primordial de apostolado, pues los padres de familia son los primeros y principales responsables de la formación de sus hijos, son ellos quienes educan en la fe, y promueven su desarrollo integral, tanto con su palabra como con su ejemplo.

La importancia de la familia se deriva de la influencia decisiva que ejerce, no sólo en el desarrollo integral de la persona, sino en la construcción de una sociedad más justa, fraterna y solidaria y la vivencia de valores evangélicos.

Es la familia, el terreno adecuado, donde debe sembrarse la semilla que irá germinando con todos los matices que se requieren para formar a la persona.

La familia tendrá que ser una fuente de amor y una escuela de humanismo, así como el espacio propicio para encontrar el sentido de la vida y el descubrimiento de la propia vocación de servicio a los demás.

El papa Benedicto XVI lo ha enfatizado también en el mensaje a las Familias que participaron en el VI Encuentro Mundial de las Familias en la Cd. de México en  enero del 2009 con estas palabras:

“… el ambiente doméstico es una escuela de humanidad y de vida cristiana para todos sus miembros, con consecuencias beneficiosas para las personas, la Iglesia y la sociedad. En efecto, el hogar está llamado a vivir y cultivar el amor recíproco y la verdad, el respeto y la justicia, la lealtad y la colaboración, el servicio y la disponibilidad para con los demás, especialmente para con los más débiles. El hogar cristiano, que debe «manifestar a todos la presencia viva del Salvador en el mundo y la naturaleza auténtica de la Iglesia» (Gaudium et spes, 48), ha de estar impregnado de la presencia de Dios, poniendo en sus manos el acontecer cotidiano y pidiendo su ayuda para cumplir adecuadamente su imprescindible misión”.
Nuestros Colegios apoyan y colaboran con los padres de familia en esta tarea entusiasmante y delicada, generalmente a través de las Escuelas para Padres.

En la comunidad educativa se brinda un acompañamiento cercano y se ofrecen espacios que favorecen la personalización, así como la socialización a través de la integración con otras familias; se promueve una participación responsable y activa informada de un espíritu evangélico y encaminada a la construcción del Reino y a la constante transformación de la sociedad, que responda a las necesidades del hombre de cada tiempo y espacio.

Otra manera de hacer nuestra Pastoral Familiar es a través de las comunidades de Apóstoles del Espíritu Santo, ya que tienen como fin que los laicos vivan la espiritualidad sacerdotal en su propia familia y en su ambiente social, ayudándoles a madurar su vida cristiana.