Señor Jesucristo, Pastor Bueno de nuestras almas, que conoces a tus ovejas y sabes cómo llegar al corazón de los jóvenes que buscan, y esperan una palabra de verdad para su vida, hazles sentir que sólo en el misterio de tu Encarnación pueden encontrar plena luz.

Da valor a los que saben dónde encontrar la verdad, pero temen que tu llamada sea demasiado exigente; sacude el alma de los jóvenes que quieren seguirte, pero no saben vencer las dudas y los miedos, y acaban por escuchar otras voces y seguir callejones sin salida.

Tú, que eres la Palabra del Padre, Palabra que crea y salva, Palabra que ilumina y sostiene los corazones, vence con tu Espíritu las resistencias y vacilaciones de los jóvenes indecisos; suscita en aquellos a quienes llamas, valor para dar la respuesta de amor: Heme aquí, envíame a mí.

Virgen María, joven hija de Israel, ayuda con amor maternal a los jóvenes a quienes el Padre dirige su Palabra; sostén a los que ya están consagrados. Que repitan, como Tú, el Sí de una entrega gozosa e irrevocable. Amén.