Espíritu Santo, fuente de armonía y de paz, bendice a todos los miembros de nuestra comunidad (familia).

Derrama sobre nosotros tu luz divina y el don insustituible de tu Amor.

Concédenos la gracia de aceptarnos y amarnos como Tú nos amas.

Regálanos una caridad tan grande y perfecta como lo exige la excelencia de nuestra vocación.

Caridad que no anda a la búsqueda del defecto ajeno, sino que, iluminada con el fuego del divino Amor, está pronta a perdonar cualquier error u ofensa.